Por lo menos así lo experimentan
95 de cada 100 personas
seropositivas en Guatemala,
donde 10.756 personas viven con
VIH-sida.
Los empleadores son tramposos,
expresa Rigoberto Vásquez,
director de la no gubernamental
Asociación Gente Positiva.
Después de someterse a pruebas
escritas, orales y exámenes
sicológicos, a las personas
desempleadas se las obliga a
hacerse un análisis de
hematología que ni siquiera está
incluido en los requisitos,
explica.
Y
todo empeora si el resultado es
positivo, porque a la persona
aspirante se le rechaza
inmediatamente, sin que medie
explicación alguna.
Esta práctica es común en
empresas del sector privado y
entidades estatales, que tratan
así de mantenerse al margen de
los padecimientos de la
población, de acuerdo con el
planteamiento discutido en la
primera conferencia empresarial
de prevención del VIH,
denominada "Problema Mundial,
Compromiso Local".
Otra de las conclusiones del
evento es que eso no ocurre en
los negocios menores, porque no
cuentan con la capacidad
económica para invertir en ese
tipo de pruebas.
El
VIH Sida se ha convertido en un
mal que, en este país, ha cegado
la vida de 1.116 personas, 829
de ellas hombres y 287 mujeres,
la mayoría infectados a través
de relaciones sexuales.
Según datos del Programa de
Acción para el sida en Centro
América (PASCA), en Guatemala
cerca del 60 por ciento de los
habitantes con una vida sexual
activa no utiliza condón. A eso
hay que agregar que gran parte
de la población inicia su vida
sexual a partir de los 13 años,
de acuerdo con la Encuesta de
Salud Materno Infantil.
PASCA detalla, además, que 42 de
cada 100 personas nunca usan
condón con sus parejas regulares
y que una de cada cinco mantiene
relaciones sexuales tanto con
una pareja masculina como
femenina.
Claudia Miranda, gerente de
capital humano del no
gubernamental Consejo
Empresarial del Prevención del
VIH y Sida, una entidad que
busca sensibilizar y capacitar a
las empresas para que admitan a
los portadores en sus filas
laborales, dijo a SEMlac: "Lo
que hacen con ellos al tomarles
una prueba, no sólo es un engaño
a todas luces, sino que viola la
ley". Recordó que en los
anuncios o convocatorias a una
plaza nunca se incluye en los
requisitos un examen
hematológico.
Guatemala cuenta con un decreto
que prohíbe las pruebas de
manera obligatoria para el
diagnóstico de infección, salvo
con fines procesales, donación
de sangre o de atención del
paciente.
De
igual forma, esa ley señala que
las personas portadoras tienen
derecho al trabajo y pueden
desempeñar labores de acuerdo
con su capacidad y situación, y
no podrá considerarse la
infección por VIH como
impedimento para contratar o
como forma causal para la
terminación laboral.
"Esta ley es letra muerta,
porque no se cumple", dice el
representante de Gente Positiva.
Quienes resultan discriminados
laboralmente con esta práctica
son personas que se encuentran
en edad productiva, entre los 25
y 29 años de edad, de acuerdo a
los datos disponibles.
"Y
si se toma en cuenta el
subregistro de 70.000 personas
más que viven con VIH sida, la
situación se agrava, señala
Vásquez. "Estos no tendrán más
opción que incorporarse al
sector informal", añade
De
acuerdo con el último informe
del Instituto Nacional de
Estadística, en el país hay unos
172.000 desempleados, por lo
menos cuatro millones 892.000
participan en alguna actividad
productiva, tres millones
laboran en el sector informal y
800.000 subsisten en el
subempleo. Sólo un millón
445.000 trabajadores tienen un
empleo en el sector formal de la
economía.
Según el Ministerio de Trabajo,
la gran mayoría de guatemaltecos
se ocupa en maquilas,
construcción y fábricas.
De
acuerdo con las proyecciones de
la estatal Universidad San
Carlos de Guatemala, para 2010
serán 140.000 las personas con
VIH en este país y habrán muerto
9.000, en tanto cerca de 24.000
niños serán huérfanos a causa de
la enfermedad.
