La ley establecerá una nueva cultura de
convivencia, porque se garantizará el derecho de
las personas no fumadoras, sin que se discrimine
a los consumidores de tabaco.
Las experiencias
en México, Panamá y Uruguay indican que el
consumo se ha mantenido con la vigencia de
normas como el control al humo de cigarrillo.
La ley debe contar con un reglamento que
emitirá el Ejecutivo, para establecer las
sanciones y competencias de las autoridades
correspondientes para implementar la ley.
De acuerdo con Tuna, el Ministerio de Salud
contará con unos 315 inspectores para velar por
el cumplimiento de la ley; el reglamento podría
estipular sanciones monetarias a los comercios
donde haya personas fumando, entre otras medidas
que podrían llegar al cierre del establecimiento
por la gravedad o recurrencia de las
infracciones impuestas anteriormente.