Vie24022017

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Cronología de una injusticia


Jolie Totò Ryzanek Voldan

ENTRADILLA:

La reacción ante la homosexualidad (siendo una condición inherente al género humano), ha tomado diferentes matices a lo largo de la historia, que van desde su aceptación social hasta la más feroz y despiadada persecución y condena.

Jolie Totò Ryzanek Voldan.- La historia de la humanidad arranca desde que se tiene memoria escrita, es decir, desde que se tienen documentos para referirse a los hechos acaecidos en épocas pretéritas. Lo cual nos conduce a civilizaciones tan antiguas como la griega, judía (nativa de Judea, actual Palestina e Israel) y babilónica, por ser ellas de las que tenemos a la fecha una memoria escrita. Hablamos entonces de una época datada entre 1850 a 1200 a.C.

En la historia judáico-babilónica

Según los estudiosos de la Biblia, en aquella época se principió a escribir tal libro “para que el pueblo judío del entonces no perdiera su memoria”, puesto que en tal época vivía el “Exilio en Babilonia” (cuando fueron conquistados por los babilonios) y ellos se burlaban de su creencia en un solo Dios, argumentando que siempre era necesaria la unión de una hembra y un macho…

La otra circunstancia especial de esta historia es que para los judíos del entonces, el hecho supremo de su historia lo constituía su “liberación de la esclavitud egipcia y su llegada a la ‘tierra prometida’ guiados por el profeta Moisés” y que con su ejército al mando de Josué y, posteriormente por varios reyes hasta llegar a David (quien mató a Goliat de una pedrada), habían conquistado Judea.

El caso es que durante la conquista de esa ‘Tierra prometida’, tuvieron que guerrear contra quienes la habitaban, que tenían otras creencias religiosas con todas sus manifestaciones, y entre estas sobresalía que poseían templos dedicados a sus dioses y que estos templos eran mantenidos económicamente por los “Prostitutos sagrados del templo” (Quodeshim o Quoeshim, en arameo), de quienes a la fecha no está claro si ejercían el oficio como una especie de noviciado antes de ser sacerdotes o esa era realmente su función, toda vez que el comportamiento homosexual era visto en aquel entonces como algo completamente normal.

En todas las civilizaciones del entonces, la cópula de varón con mujer cumplía básicamente la función reproductiva y las sociedades poseían algunos factores en común como: ser teocráticas, patriarcales y que en el centro de todas las ciudades estaba el templo y la vida económica y social se desarrollaba en torno a tales edificaciones.

Así la situación, el punto a conquistar en cualquier guerra era la ocupación del templo… por lo que la captura de los sacerdotes y servidores del templo ¡ERA PRIORIDAD MILITAR!, no por su orientación sexual o sexualidad (como son conocidas hoy en día tales condiciones humanas), sino porque eran los líderes del pueblo conquistado, y de ahí las enérgicas condenas a la homosexualidad contenidas en los libros del Antiguo Testamento de la Biblia, precisamente, porque donde aparecen tales condenas (Números y Levítico, principalmente) acaecía la conquista de la ‘tierra prometida’ por los judíos contra los babilonios o sus descendientes, antes que la situación se revirtiera y los judíos fueran sojuzgados por los babilonios al mando del rey Nabucodonosor.

Paralelo a la anterior descripción y como prueba de la visión “normal” que se tenía de la homosexualidad o cuando menos bisexualidad, en la propia Biblia se narra el amor del rey David por Jonatán en 2 Sam 1, 26, donde textualmente se lee: “Por ti estoy apenado, Jonatán, hermano mío. Por ti, a quien tanto yo quería. Tu amor era para mí más maravilloso que el amor de las mujeres.”

En la historia greco-romana

Como ya se ha dicho de esta civilización se conoce que la homosexualidad era completamente normal, y como prueba tangible de ello conocemos su herencia hasta nuestros días con palabras como: “amancebar”, que define el trato íntimo propio de una pareja (según el DRAE), que deriva del vocablo latino: “mancebo”, que en aquella época era el muchacho que servía al señor de la casa en todo (incluso sexualmente), hasta el momento en que le saliera la barba, a cambio de los costes de su crianza y educación (lo que conocemos actualmente como “pedofilia” y que la RAE escribe correctamente como “paidofilia”).

En cuanto a Jesucristo no hay mucho que decir textualmente, ya que NUNCA CONDENÓ LA HOMOSEXUALIDAD, sino antes bien, podemos leer claramente en las palabras que nos han llegado a la actualidad que “entrelineadamente” la veía como lo que es: una parte inherente de la conducta humana, puesto que citando algunas de sus palabras conocidas podemos decir que cuando dijo: “Yo he venido a este mundo para que tengan vida y vida en abundancia” (Juan 10, 10), de su peso cae que no puede existir la vida en plenitud si el sexo no es parte integral de ella.

Caso similar ocurre con la otra que dice: “Yo no he venido a abolir la ley, sino a llevarla a su plenitud” (Mateo 5,17), etc.

Con el avance del cristianismo hacia Roma, el apóstol Pablo de Tarso (principal difusor de la fe en casi todo el Imperio romano del entonces) dispuso viajar hacia la metrópoli del entonces (Roma) a predicar el Evangelio y para ello “preparó” su llegada mediante el envío de cartas a los romanos, anunciando tal acontecimiento, acorde a las costumbres del entonces. De ahí que todo el primer capítulo de la primera de sus cartas a los romanos, lo dedicara a la condena y súplica del “abandono de aquellas prácticas”, como señal del deseo de conversión… algo así como que actualmente se le pidiera a los(as) ciudadanos(as) que optaran por el celibato, como señal de su deseo de abrazar la fe, dejando las costumbres hasta ese entonces “normales” en cuanto a la aceptación de las conductas homosexuales, pero ojo: NO POR LA CONDUCTA HOMOSEXUAL EN SÍ, SINO PORQUE ERA LA MANIFESTACIÓN VISIBLE QUE SERVÍAN A OTROS DIOSES (los romanos, como herederos de la práctica politeísta de todos los pueblos del entonces, exceptuando al pueblo judío, que fue la única civilización monoteísta).

La “legalización” del cristianismo por el emperador Constantino III vino a crear una completa “revolución” en todo el Imperio Romano, pues quienes fueron perseguidos (los cristianos), se convirtieron en “perseguidores” de los creyentes y es quizá ESTE EL MOMENTO QUE DESATA LA PERSECUSIÓN Y CACERÍA DESPIADADA E INMISERICORDE DE TODO(A) HOMOSEXUAL (hemos de tener en cuenta que la conducta homosexual en las mujeres, tiene su origen documental en la isla de Lesbos –de donde deriva la palabra lesbiana-, actual Miltilene. Donde vivió la poetisa Safo, quien vivió rodeada solo de mujeres, a quienes dedicó ardientes y eróticos poemas de amor), surgiendo, además, todo tipo de excesos durante la historia, como el caso del papa Clemente V, quien temiendo el gran poder económico y militar de los Caballeros Templarios, disolvió la orden y los acusó de homosexuales, siendo apresados, torturados y muertos todos sus integrantes.

La barbarie de mayor relevancia contra los y las homosexuales ocurrió durante la época de La Inquisición, cuando se desató, paralelamente a la cacería de brujas y brujos, una cruel y despiadada persecución contra estas personas, siendo muchas de ellas quemadas vivas en la hoguera… acá surgen otros vocablos empleados hasta nuestros días: “finado” y “finiquito”, para referirse a un muerto, puesto que derivan del vocablo francés: Finoquio, que era la expresión coloquial para decir que “habían saldado las cuentas” al quemar viva a una persona en la hoguera acusada de brujería u homosexualidad.

Más adelante hubo otra gran barbarie en la Alemania nazi, pues como se creía en la supremacía de la raza aria (blanca), esta no podía existir si existían cópulas homosexuales, así que simultáneamente a la persecución de la raza judía (o quienes la practicaran tal fe sin ser de ese grupo étnico), se persiguió a los y las homosexuales, siendo ellos parte del holocausto. Que erróneamente se ha creído que solamente afectó al pueblo judío, aunque ello es cierto si se tiene en cuenta la abrumadora cifra de creencia religiosa de los sacrificados, mas no fueron exclusivamente judíos todos.

De esa oprobiosa época también pervive como uno de los símbolos que identifica a las personas homosexuales, un triángulo equilátero invertido color rosa, pues este era tatuado en la frente de los judíos homosexuales, como parte la del Cruz de David con que marcaban los nazis a los judíos.

Progresos para erradicarla

Luego del final de la Segunda Guerra Mundial, surgen diversas instancias internacionales “para minimizar los riesgos” de una nueva confrontación de tales magnitudes y, entre otras surge la Organización de Naciones Unidas (ONU) y, entre sus diferentes instancias se acopla la de Derechos humanos que, velaría por la vigencia de los mismos, mediante tratados y/o convenios de índole internacional. Entre muchos resalta por su importancia el Tratado de Viena, QUE OBLIGA A LA MODIFICACIÓN DEL ORDENAMIENTO JURÍDICO DE LOS PAÍSES ACEPTANTES, PARA ADAPTARSE A LAS RESOLUCIONES ACEPTADAS Y RATIFICADAS. Guatemala es uno de los tantos países que lo aceptó y ratificó hace muchísimos años, pero NO HA CUMPLIDO TAL COMPROMISO INTERNACIONAL COMO ESTADO.

Tal comportamiento ha devenido en un incumplimiento sistemático (arguyendo todo tipo de excusas) de casi la totalidad de los convenios aceptados y ratificados, generando así una situación de “impasse internacional”, merced de una carencia total de voluntad política para la implementación, cuando menos, de los convenios ya aceptados y ratificados.

Tal proceder estatal es una de las tantas causas de la impunidad imperante en cuanto al cumplimiento del ordenamiento jurídico por la ciudadanía, puesto que EL ESTADO MISMO NO CUMPLE CON LA LEY.

Si a lo anterior agregamos la desinformación religiosa y sectaria (merced de la falta de cultura general y un pésimo sistema educativo enraizado todo en el entramado social de corte feudal que rige en Guatemala (y la inmensa mayoría de países tercermundistas), el resultado es dantesco, puesto que no solo no se cumplen y honran los compromisos internacionales (que por mandato constitucional privan sobre nuestro ordenamiento jurídico y la propia Constitución), sino que se ha propiciado una coyuntura para que toda persona “adoctrine” a cualquier ciudadano en creencias surgidas del odio hacia creyentes de otras confesiones, y lleguen, incluso, a su estigmatización, fomentando el odio hacia ellos, cuando debiera ser completamente lo contrario pues “todos somos hermanos(as) e hijos(as) de Dios” (empleando términos cristianos).

La problemática que se desea resaltar en esta investigación es que la persecución no ha cesado, sino se ha hecho más sutil y hasta despiadada, porque ni desde el Estado ni desde las diferentes instancias religiosas o sectarias se propicia la convivencia armoniosa de la ciudadanía, precisamente porque NADIE HA SIDO CAPAZ DE SEPARAR LA COSA PÚBLICA DE SUS CREENCIAS RELIGIOSAS, surgiendo así crasas “lagunas jurídicas” y aberraciones tales como la contenida en el propio título del Preámbulo de nuestra Constitución leemos: “INVOCANDO EL NOMBRE DE DIOS” y luego en el capítulo referente a educación, se define tal función como “Laica, obligatoria y gratuita”, pero en ningún otro artículo se aclara que el Estado de Guatemala es un estado laico, propiciando así interpretaciones legales que argumenten: “se entiende” que el Estado es laico, aunque no haya sido definido como tal, sino por el contrario, se piense que es un Estado teocrático, puesto que desde la tercera línea de ella, se invoque el nombre de Dios y se “legalicen” los valores espirituales (que cada cual tendrá los propios), deviniendo todo esto en infinidad de problemas jurídicos y en servir de asidero de litigantes marrulleros que puedan apelar a creencias religiosas o valores propios de cada persona como verdades jurídicas.

Otro enorme error de nuestra Constitución radica en el hecho de definir que “todos los ciudadanos poseen igualdad de derechos y obligaciones ante la ley”, pero luego, mediante leyes posteriores o menores en jerarquía se le conculquen o disminuyan sus derechos, tal el caso que el matrimonio es una institución creada para regularizar la unión entre un hombre y una mujer con fines de procreación, lo cual excluye a toda persona estéril, que no desee tener hijos y a toda la diversidad sexual existente, como ya se apuntó, desde tiempos inmemoriales, causando de esta manera que no puedan tener una serie de derechos civiles adicionales como su inclusión en el plan de seguridad social, sucesión hereditaria, etc. Porque cualquier ciudadano que no haya procreado hijos, queda automáticamente fuera por no tener validez su matrimonio… Y contradice la definición de una de las funciones del Estado, al no poder “garantizar el bien común de sus ciudadanos”, por la vigencia de una ley completamente desfasada de la realidad actual y atentatoria contra los Derechos Humanos vigentes en tratados y convenios internacionales aceptados y ratificado por el Estado de Guatemala.

En medio de tal coyuntura legal, social y religiosa han de vivir “los perseguidos” históricamente: Aquellas personas que por gracia de Dios han nacido con una orientación sexual y/o sexualidad diferente a la heterosexual, y que por tal circunstancia, han sido relegados de todos los quehaceres sociales y económicos en general, que son vistos como una especie de “bichos(as)” o degenerados(as) que no tienen derechos, más sí obligaciones.

El grueso de la población, funcionarios y legisladores los ven como un estorbo y no ven que el actual presidente estadounidense (Barack Obama) logró llegar a tal puesto mediante el voto favorable de este sector poblacional que tiene en común la discriminación de que es víctima y en determinado momento, puede inclinar la victoria en una contienda electoral hacia un lado u otro. Es tiempo ya, que cese una persecución injustificada y carente de sentido alguno. Es tiempo ya de cambiar hacia una sociedad inclusiva y no excluyente. Es el momento de quitarnos la torpeza mental que nos ha enceguecido durante muchísimos años y ser capaces de construir una sociedad guatemalteca donde todos seamos ciudadanos con igualdad de derechos y cese la persecución milenaria contra las personas de la diversidad sexual, porque finalmente, cada cual escoge a la persona que ama y, la iglesia institucional o el Estado como tal deben ni pueden interferir en tal alternativa de índole personal. Antes bien, debieran apoyar en aras de una convivencia más armoniosa entre todos los integrantes de su área de influencia y cada cual en el ámbito que le corresponda.

La autora:

Es una investigadora, observadora social y autodidacta empedernida que ha cursado y completado varias veces estudios universitarios en tres diferentes disciplinas, pero su convicción de “cristiana” y su precariedad económica le han hecho optar por no graduarse académicamente.

Es una escritora y poetisa que ha publicado su obra escrita desde 1968 a nivel internacional, donde es leída y reputada en cinco continentes, gracias a los avances tecnológicos que incorporan herramientas de traductores instantáneos.

Sus escritos completos pueden leerse en http://escritosdejolie.blogspot.com