Sab19082017

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¿Qué significa la visita del Papa a México para las personas LGBT?


La Iglesia que por un lado encubre y protege a sacerdotes pederastas, es la misma que sigue condenando las relaciones consensuadas entre personas del mismo sexo o a las personas que deciden tener una identidad o expresión de género diversa.

Diversas organizaciones que defienden los derechos de personas lesbianas, gays, bisexuales y trans, emitieron un pronunciamiento respecto a la visita del papa Francisco a México en el que le piden que se comprometa con la vida y el bienestar de las personas LGBT. Esta petición se debe a que por un lado, el Papa ha dado señales de apertura, pero por otro, gran parte de la jerarquía católica sigue mostrando una postura homofóbica donde se cataloga a ese grupo como pecadores, enfermos y hasta criminales.

Si bien esta postura no representa un consenso de todas las organizaciones LGBT del país, sí es un a muestra de que la visita de Francisco no es tan rechazada como lo fueron la visita de Benedicto XVI y las de Juan Pablo II, Papas que mostraron un total rechazo a las expresiones de la diversidad sexual. Cabe recordar la declaración de Francisco en julio de 2013 cuando dijo “Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”, mensaje que fue interpretado como una bienvenida simbólica de las personas LGBT a la Iglesia, que durante siglos había buscado eliminar sistemáticamente a las personas no heterosexuales.

En el pronunciamiento, se hace referencia además a la Encuesta de Opinión Católica 2014 llevada a cabo por la organización Católicas por el Derecho a Decidir, en la que se le preguntó a más de 2,600 personas católicas de todo México su opinión sobre diversos temas de derechos humanos y salud. En ella, se encontró que el 87% está a favor de que los homosexuales y lesbianas tengan los mismos derechos que todas las demás personas. Además, un 59% está a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, a pesar de que la mayoría de los jerarcas católicos están férreamente en contra.

“Esperamos que en su visita a México refuerce el mensaje de paz y repruebe los mensajes de odio como los que han surgido de diversas organizaciones católicas contra personas LGBT, que con el pretexto de la religión, quieren mermar nuestros derechos a la integridad y a gozar de buena salud y vida en general. Todo esfuerzo en este sentido abona para el cambio en favor de nuestros derechos humanos y el de todas las personas”, menciona el pronunciamiento firmado por organizaciones como Fundación Arcoíris, Balance, Espolea, Almas Cautivas, El Clóset de Sor Juana, Letra S, Inspira, Udiversidad UNAM, entre otras.

Hace apenas tres meses, el obispo de Aguascalientes, José María de la Torre, dijo que la homosexualidad es un mal que debe ser atacado para que no se contagie; El arzobispo primado de México, Norberto Rivera, dijo recientemente que la Iglesia debe declarar con firmeza que no existe fundamento para equiparar las uniones homosexuales con el matrimonio; el ex arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, escribió que el cuerpo de hombres y mujeres no está diseñado para la relación homosexual; Jesús Priego, vocero del arzobispado de San Luis Potosí declaro en agosto pasado que los matrimonios homosexuales son una amenaza para la humanidad y pueden provocar daños físicos, psicológicos y espirituales. Y los ejemplos siguen de cómo la visión más humana de Francisco, no ha sido tomada en cuenta por el ala más conservadora de la Iglesia mexicana.

La Iglesia que por un lado encubre y protege a sacerdotes pederastas, es la misma que sigue condenando las relaciones consensuadas entre personas del mismo sexo o a las personas que deciden tener una identidad o expresión de género diversa. La Iglesia que debería promover el amor y el respeto es la misma que directa o indirectamente, perpetúa la normalización de la violencia homofóbica en las escuelas, los trabajos y en la calle, y que provoca cientos de asesinatos homo/transfóbicos al año y miles de violaciones a los derechos humanos.

En un país que cada vez es menos católico y donde las posiciones de los que sí son católicos tienden a ser más liberales, existe el reto de abrirse y de seguir la doctrina de Jesús de amar al prójimo como a sí mismo. Veremos si la visita del papa Francisco logra realmente traer un mensaje de paz que incluya, entre otras cosas, el respeto a la dignidad humana de todos, sin importar la orientación sexual y la identidad de género.

* Ricardo Baruch D. (@baruchdom) es activista e investigador de temas de salud y derechos humanos. Miembro de Espolea A.C.

Columnista invitado por www.animalpolitico.com