Mar25072017

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Podemos empezar a hablar del fin de la epidemia del sida


El último informe de Onusida deja ver una luz al final del túnel. La agencia de Naciones Unidas acaba de publicar su análisis anual sobre la situación global del VIH y, aunque los datos demuestran que aún queda mucho por andar, también dan cierto margen al optimismo.

Los resume Luiz Loures, director de la Oficina Ejecutiva del organismo: "Estamos manejando una epidemia, quizás la más seria de la historia reciente de la Humanidad, y siempre será una historia compleja. Sin embargo, el informe nos dice que estamos logrando más progresos que nunca; por primera vez en 30 años podemos empezar a hablar del fin de la epidemia. Primero, por todo el progreso científico que acumulamos; y, en segundo lugar, por la movilización social de los países".

Derrotar al sida es posible, asegura Loures, pero para conseguirlo, no hay que dejar que el virus se apoye en la crisis para hacerse más fuerte. "Sin recursos no hay avances", afirma. "Y no hay que bajar la guardia porque, si no, lo vamos a pagar más caro en el futuro, en términos de mortalidad y de inestabilidad social".

La radiografía de Onusida muestra que, en 2011, donde vivían 34 millones de personas con VIH, se produjeron 2,5 millones de nuevas infecciones -un 20% menos que en 2001- y fallecieron 1,7 millones a causa del sida -en 2005 las cifras eran un 24% más altas-.

"Son cifras que nos preocupan", señala Loures, "pero si miramos lo que está pasando desde una perspectiva holística vemos que, por primera vez en la historia, 25 países han logrado reducir un 50% el número de nuevas infecciones o que hoy en día los avances en el acceso al tratamiento nos permiten decir que hay más gente recibiendo terapia que a la espera de ella".

Progresos y desafíos

El África subsahariana es una de las zonas donde los progresos han sido más evidentes, comenta Loures. Sin embargo, también se concentran allí las peores noticias del informe.

Según sus datos, la región alberga al 69% de los seropositivos que hay en el mundo (lo que supone que casi uno de cada 20 adultos esté afectado) y al 71% de las nuevas infecciones que se produjeron en 2011. Del mismo modo, el 70% de todas las personas que fallecieron a causa del sida en ese año también lo hicieron en el África subsahariana.

También es preocupante la situación en el sur, este y sureste de Asia -donde viven cinco millones de personas con VIH-, así como en Europa del Este y el Caribe.

Con todo, la región caribeña ha experimentado una de las mayores reducciones en cuanto al número de nuevos casos. Desde 2001, las infecciones han caído en un 42%. "Temíamos que nos íbamos a encontrar la próxima epidemia allí después de África, pero se han logrado avances fenomenales en la lucha contra la discriminación", aclara Loures.

El informe también advierte de una tendencia de repunte en algunas zonas, como Oriente Medio o el Norte de África, donde el número de personas infectadas se ha incrementado en más del 35%. Según el análisis, más que a un aumento de las prácticas de riesgo, esta subida se debe a determinadas leyes y prácticas punitivas que obstaculizan una respuesta eficaz frente al virus.

En cuanto a los tratamientos, el texto hace especial hincapié en los beneficios alcanzados gracias al mejor acceso a la terapia antirretroviral. En 2011 iniciaron la medicación más personas que nunca antes en la historia y, por primera vez, se ha conseguido que haya más gente en tratamiento que esperándolo.

Es más, sólo en los 12 meses que han transcurrido entre los dos últimos informes de Onusida, el número de seropositivos tratados ha aumentado en torno al 21%, por lo que ya hay ocho millones de personas medicadas (otros siete siguen a la espera).

Inversión

Onusida destaca en su informe que, para que los avances sigan dando fruto, es fundamental la financiación. En 2011, los fondos destinados a la lucha contra el VIH aumentaron un 11% con respecto al año pasado y esa inversión se notó especialmente en los países con menos recursos. Sin embargo, el montante -que ascendió a casi 17.000 millones de dólares-, sigue estando lejos de los 24.000 millones que se consideran necesarios para evitar millones de nuevas infecciones antes de 2015.

En este sentido, Loures recuerda que la crisis no debe convertirse en una excusa para frenar la prevención y la atención. "Hoy en día sabemos mejor dónde invertir los fondos para ser más efectivos, pero también debemos ampliar la base financiera, por ejemplo, aplicando una tasa a las grandes transacciones financieras. Si se buscan las fórmulas adecuadas, es posible seguir creciendo".

El dinero es fundamental para frenar la epidemia en los países desfavorecidos, pero también en el primer mundo, señala Loures: "En Europa debemos tener un cuidado especial y hoy más que nunca hay que decir que una reducción de la inversión vendrá acompañada de un riesgo de expansión de la epidemia que pagaremos en el futuro".

Tras 30 años viviendo con el VIH, "algunos líderes políticos creen que el sida ya no es una prioridad, que ha sido desplazado por temas como el cambio climático o la propia situación económica", señala Loures.

"Pero llegado este momento es hora de renovar el compromiso y cambiar algunas cosas que estamos haciendo. Ese es el mejor legado que podemos dejar a otras generaciones", concluye.

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