Por increíble que parezca, este chico no se mutiló a sí mismo en un arrebato de locura, al contrario, se tomó su tiempo para prepararlo todo comprando incluso guantes, anestesia, navaja quirúrgica y una nevera pequeña en la que guardaría su pene después de cortarlo. Alberto realmente se instruyó en el tema, leyendo sobre cómo hacer el corte de pene y testículos y donde inyectar la anestesia para no sentir dolor; pero el problema vino cuando se presentó una hemorragia considerable que Alberto no pudo prever y por ende, no supo cómo frenar.
Asustado, Alberto tuvo que pedir ayuda a la policía quien de inmediato lo llevó al hospital. Allí fue intervenido para detener la hemorragia, pero no se le pudo reimplantar el pene, primero porque no había como… y segundo porque el propio Alberto no quería.
Actualmente Alberto se recupera satisfactoriamente del percance, aunque parece mantenerse en un estado depresivo que amerita observación… Y esto es lo preocupante de la noticia… Hay que estar muy deprimido, y probablemente desinformado, para llegar a una situación tan extrema como esta. Desde aquí deseamos pronta recuperación para Alberto.


