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11 Jun 2012

Día 7: Continuación de la retrospectiva a la historia del colectivo gay en Guatemala (parte II)

En mi anterior columna dejé en suspenso hasta mediados de la década de los 90´s. Para ponernos en contexto hay que mencionar que los acuerdos de Paz se firman a finales de 1996 con lo que los integrantes de las partes en conflicto se quedan sin trabajo, y comienza a proliferar la violencia.

Empiezan a comercializarse más los teléfonos celulares. La internet hace su debut en Guatemala y las conexiones son por medio de las líneas telefónicas. La hegemonía de Pandoras Box como discoteca gay comienza a desmoronarse. Aparece la Tropicana allá en la 17 calle entre 9 y 10 avenidas de la zona 1. Otra disco en la 4 avenida y 9 calle. El Encuentro de Mario Andrade (por cierto un lugar donde uno siempre se sentía bienvenido) quedaba en el segundo nivel de los Capitol. Por aquel entonces, como conté. Pertenecer a OASIS era tener cierto nivel. En ese contexto, las chicas trans trabajadoras sexuales estaban comenzando a tomar conciencia de que debían unirse para protegerse. Naturalmente la rivalidad estaba muy marcada como hasta ahora, pero comienza tomar el liderazgo la María Conchita (Luis Palencia). La noche del fatídico 7 de octubre de 1997 marcó un antes y después en la historia de la diversidad sexual en Guatemala. La Conchita es asesinada a pocos pasos de la sede de OASIS en la esquina de la 5 avenida y 11 calle de la zona 1. Nadie dijo nada. En la Asociación comienza el debate sobre cómo abordar el tema. Hay un grupo conservador (el de los acomodados económicamente) que es partidario de no actuar. Otro grupo emergente (el de los menos acomodados o los gays que venían de la izquierda y que habían sido exiliados políticos o guerrilleros en el frente) que propugnamos por levantar la voz. Al final, ese hecho comenzó a marcar el final de una época. Si Stonewall fue un despertar para la comunidad a nivel mundial a finales de los 60´s. Sin lugar a duda la muerte de la Conchita fue un suceso que marcó un punto de partida en Guatemala. Finalmente, y de forma espontánea nos fuimos sumando varios (ya sin un nombre de organización por delante) solo con la convicción de que era suficiente seguir siendo víctimas. Que no teníamos por qué seguir soportando que mataran a nuestra gente y que nos quedáramos callados. Se organizó una caminata de silencio. Nos reunimos varios. Llevamos velas y un arreglo floral al lugar donde habían matado a la Conchita. Luego nos encaminamos por la quinta avenida en una procesión de luz hasta la plaza central donde simplemente hicimos un plantón. Era la primera vez que los homosexuales de Guatemala hacíamos una demostración pública. Al día siguiente salimos en primera plana de El Periódico. Días más tarde, el 11 de octubre la famosa columnista de Prensa Libre, Carolina Vasquez Araya publica una columna denominada “Mataron a la Conchita”. La muerte de Luis Palencia había hecho que despertáramos. Algunos se quedaron en la sombra, a la expectativa. Otros decidimos hablar. En las semanas siguientes se reportaron varias muertes más. No se ha logrado aclarar si hubo conexión directa o no entre todos los asesinatos, ya que no solo mataron a trabajadoras sexuales trans sino a otros íconos de la cultura Gay, de la época. En ese momento, ya organizaciones como Solidaridad y otros comienzan a ocuparse de temas más allá del VIH y el término Derechos Humanos se empieza a utilizar. En el año de 1998, 6 personas de la diversidad sexual de Guatemala somos invitados para participar en los Gay Games de Amsterdam, en Holanda. Para entonces, el panorama seguía sombrío, pero las voces ya no se callaban. A mí particularmente, tener la oportunidad de ir a Europa y conocer gente de todo el mundo me permitió comprender que la gente gay de Guatemala no éramos una especie rara. Tuve la oportunidad de conocer a la gente de la ILGA, las expresiones culturales de la comunidad gay de otros lugares. Mientras tanto, en Ciudad de Guatemala y en Xela ya se gestaban verdaderos grupos de base comunitaria. El proceso de visibilización, estaba comenzando. En la siguiente semana espero seguir con este relato, mientras tanto: Enjoy the life!!!!

Ultima modificacion el Miércoles, 13 de Junio de 2012

1 comentario

  • Enlace comentario Jorge Solo 30 Junio 2012 Publicado por Jorge Solo

    Mataron a la Maria Conchita y a mí me arruinaron la vida... ese fue el punto de no regreso. Antes de esa ejecución extra judicial el daño ya estaba ocasionado... pero todavía me encontraba en la laaarga y cómoda etapa de la negación, fingiendo que no pasaba nada, qué no me afectaba, mientras trataba de dedicarme todavía a producir beneficios para mí y para mi familia.

    Cuando veo fotografías de los noventas, a menudo pienso "ahhhh esto fue cuando todavía era feliz".

    Varios encontramos en la prevención del VIH el camino para hacer algo... visitábamos a nuestros enfermos y nos juntábamos en El Callejón para platicar con los amigos.

    Mataron a la María Conchita y la gusanera se abrió , ya no era necesario seguir aparentando. La Maria Conchita y otras personas, con quienes formamos el ideal de reconstruir la sociedad... A partir de recuperar la autoestima y de haber encontrado a la verdadera familia, las personas de la diversidad sexual. Este fue el momento de romper el silencio y cuando llevamos aquella corona de flores, manifestando púbicamente el repudio que sentimos... fue el paralelo guatemaltecho del incidente ocurrido en el Stoneball Inn. El polvorín se prendió con la chispa de nuestra indignación... algunos nos sieguimos quemando por dentro...

    En aquella oportunidad, protestamos y denunciamos por la muerte de la María Conchita, pero en representación de todos los crímenes de odio. Nuestras denuncias causaron mayor represión y más crímenes de odio... tan osada fue la lucha, que en 2006 no hubo más que hacer una Marcha de Luto para demostrar la indignación. La denuncia la hemos pagado con sangre (propia y ajena), pero al no parar hemos protegido miles de vidas humanas porque al mostrar nuestro dolor ante la sociedad, algunos corazones y voluntades hemos ido moviendo, como lo sucedido que aquella columna de solidaridad que escribió Carolina Vasquez Araya.

    Hoy, habiendo pasado casi cuatro lustros desde que el germen fue sembrado con la ilusión de los Talleres Holisticos para reconstituirnos el corazón... muchas cosas han pasado... hemos escrito la hisoria y lo continuaremos haciendo, pero tengo dos reclamos: Uno es para el Estado de Guatemala y el otro tambien. Y es que pasan los años y el Estado no se hace responsable de cuidar nuestros derechos (ni de los demás) y tampoco hace nada para proteger a quienes, a costa de nuestro propio bienestar individual, tratamos de reparar el daño ocasionado por su irresponsabilidad... por la corrupción y la impunidad que sirven para sustentar el sistema de inequidad cuyo propósito es la dominación social.

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