Vie15122017

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Una campaña para el Superbowl busca la aceptación de los jugadores homosexuales en los equipos


No sólo las marcas comerciales tratan de sacar provecho del acontecimiento deportivo del año en EEUU, la final de la SuperBowl. A medida que se aproxima el partido entre los Patriots y los Seahawks, algunos tratan de llamar la atención del mundo del deporte y de la audiencia para algunas causas. En este caso, para la aceptación de la homosexualidad en los terrenos de juego.

SCRUFF, una aplicación para homosexuales utilizada por más de siete millones de personas en el mundo ha lanzado una campaña para buscar la aceptación de los deportistas gays. Sus creadores afirman que jugadores homosexuales han formado parte de la NFL desde que comenzó, pero aún hoy temen hacer pública su condición sexual.

La campaña muestra a dos hombres mirándose en una habitación cerrada con el lema: 'Juega en nuestro equipo'.

Aunque en los últimos tiempos jugadores como Michael Sam, el primero en 'salir del armario' y Kwame Harris han hablado públicamente de su orientación sexual, los artífices de la campaña quieren aprovechar la Superbowl -con una audiencia televisiva estimada de 100 millones de personas- para crear un debate sobre la poca aceptación de los gays en el deporte.

Johnny Skandros, fundador de SCRUFF, explica que quiere llamar la atención sobre el hecho de que hombres gay han jugado siempre en equipos de fútbol y no caer en los estereotipos de siempre ni en las típicas bromas sobre los vestuarios. "Creo que gente como Michael Sam o Kwame Harris no sólo lo han hecho bien al hablar de su homosexualidad, sino que además han hecho más fácil para los aficionados gays sentirse parte de su equipo".

Sam, el primer jugador de la NFL que dijo que era gay, contó en el programa de Oprah Winfrey que él no es ni mucho menos el único homosexual que hay en el fútbol americano profesional y confesó estar sorprendido por el hecho de que "otros no siguieran su ejemplo, aunque algunos me han agradecido en privado mi valentía". El propio presidente de EEUU, Barack Obama, reconoció que había sido un gesto importante.