Sab16122017

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Hombres que tienen sexo con hombres (HSH)


Los homosexuales y bisexuales son “hombres que tienen sexo con hombres”, esto aunque sea evidente no es un dato irrelevante, la sexualidad masculina tiene características específicas, distintas a la femenina. La realidad heterosexual está condicionada por estas diferencias, de hecho, la dificultad sexual más frecuente en hombres heterosexuales es la disritmia (problemas de acople en pareja, en frecuencia y forma).

La sexualidad entre hombres responde a una erótica masculina. La fisiología y la educación definen un perfil sexual propio del hombre, pese a los prejuicios que pretenden “feminizar” la sexualidad de este colectivo, el sexo entre hombres es por definición masculino y está basado en los mismos referentes reproductivos. El falocentrismo (pene / erección), coitocentrismo (penetración) y el orgasmocentrismo (orgasmo / eyaculación), están tan integrados en la sexualidad masculina que casi nos cuesta imaginar una sexualidad alternativa.

La erección instantánea, permanente y todopoderosa, junto a la penetración como la práctica sexual más “completa” para conseguir el orgasmo, son los dos grandes mitos que limitan la sexualidad masculina y provoca la mayor parte de las disfunciones sexuales. La penetración anal requiere una erección más consistente y fuerte que una vaginal; normalizar la dificultad de esta práctica, así como el aprendizaje en la dilatación del esfínter anal y la lubricación artificial, son elementos específicos del sexo entre hombres. Son comunes las dificultades asociadas a la penetración, tanto en su rol activo como receptor. A veces la dificultad de penetrar, especialmente en jóvenes u hombres con poca experiencia, produce ansiedad e inseguridad que facilita la disfunción eréctil de origen psicológico. Es absolutamente normal precisar un aprendizaje. Es frecuente querer acelerar este proceso, pero la ansiedad asociada complica el desempeño y sobretodo el disfrute sexual.

Las dificultades asociadas al orgasmo/eyaculación son frecuentes, la eyaculación precoz y la eyaculación retardada, son comunes en hombres en general. En el caso del sexo entre hombres, la eyaculación precoz es más frecuente en jóvenes u hombres con poca experiencia, asociada especialmente a la penetración anal (con mayor presión y estimulación en el pene que la vaginal). En cuanto a la eyaculación retardada, es destacable que algunos perfiles acostumbrados a contener la eyaculación aprenden a “frenar” los estímulos que provocan el orgasmo y presentan dificultades o en algunos casos, mucha exigencia en las condiciones y las prácticas para poder alcanzarlo. La masturbación mutua en sus distintas variantes, las caricias y manipulación del pene, los testículos y el ano, incluyendo el sexo oral (buco-genital y buco-anal), junto a la estimulación de otras zonas erógenas no genitales, como pezones, boca, cuello, muslos, etc. son la base de las practicas sexuales entre hombres. Una parte incorpora la penetración como una práctica habitual, mientras que otros la practican con poca frecuencia o no la incluyen en su rutina.

La sexualidad entre hombres es penalizada por no cumplir criterios heterosexuales reproductivos, no por su orientación sexual, sino por su naturaleza como hombres.

Por ejemplo los hombres “reclaman” más relaciones sexuales que las mujeres independientemente de su orientación. Esto no es “promiscuidad” es una consecuencia de la sexualidad masculina. El hombre tiene ritmos de excitación más rápidos, más visuales, con más facilidad para la iniciativa, para disociar el sexo del afecto. Esto construye un escenario de sexo entre hombres, propio del hombre. Que puede ser tildado de “promiscuo”, “sexo sin afecto”, “vicio”, “falta de compromiso”, “inmadurez” etc. Apelativos que aunque se pueden confundir con un juicio moral hacia la homosexualidad, son en realidad un juicio hacia la sexualidad del hombre Una vez más nos vemos obligados a hablar de “sexualidades” y a cuestionar nuestra forma de mirar y juzgar el sexo. La sexualidad es una oportunidad de crecimiento íntimo, afectivo y relacional, aprovechemos esta oportunidad.

Fuente: Psicólogo Juan Macías / www.psicologojuanmacias.es