Sab27052017

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¿Por qué los homosexuales no sufren de eyaculación precoz?

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Cuando un hombre se queja de eyaculación precoz básicamente se refiere a que eyacula antes de lo que le gustaría. En la mayoría de los casos, esto es porque con la duración actual no le da tiempo a tener la relación sexual que le gustaría; cambios de postura, varias practicas y, sobretodo, con orgasmo de ella.

Este problema no es físico. En realidad, biológicamente deberíamos tener los coitos más cortos posibles. Los mamíferos que dedican menos tiempo al sexo permanecen menos tiempo vulnerables y pueden aparearse con más hembras. En esto, se demuestra que también somos animales ya que el cuerpo del macho humano está preparado para eyacular pronto.

Durante muchos años, el sexo era básicamente la descarga del varón y la mujer no tenía nada que decir. En esos tiempos nadie tenía eyaculación precoz porque a nadie le importaba la duración del coito, de hecho se tienen referencias de juegos en los que se premiaba al más rápido.

Sin embargo, las cosas han cambiado y ahora la mujer también desea y disfruta el sexo y por supuesto quiere orgasmos. Lo que ocurre es que los tiempos de respuesta sexual femenina son más largos así que si ese orgasmo tiene que ser conseguido únicamente con el coito es necesario que el hombre controle su eyaculación.

Lo que hay que tener claro es que eyacular rápido no es un problema físico, es una exigencia cultural. La eyaculación es una respuesta involuntaria, solo podemos controlar los procesos previos a la eyaculación pero teniendo claro que vamos contra natura. ¿Hay diferencias en la eyaculación de “heteros” y “homos”?

El hecho de que los homosexuales no se quejen de eyaculación precoz es una prueba más de que este problema no tiene nada de físico. El hombre homosexual y el heterosexual no difieren en su anatomía, ni en la sensibilidad de su pene, ni en su respuesta nerviosa… Ambos son machos humanos hechos de la misma manera.

Estudios demuestran que el hombre (sea heterosexual u homosexual) dura una media de 3 minutos sin intentos de controlar la eyaculación. El asunto está en que al homosexual no le supone un problema y al heterosexual sí. El hecho de que una eyaculación sea rápida o lenta no es objetivo, sino que depende de las expectativas y opiniones de cada uno.

La responsabilidad del orgasmo

Como decía, el problema de eyacular rápido apareció cuando la mujer tomó su derecho a tener un orgasmo. Esto está muy bien pero es tratado de forma errónea en dos aspectos.

En primer lugar, se pierde la idea del sexo placentero, lleno de sensaciones físicas y emocionales si no hay orgasmo. Desde el momento en que se desea a otra persona, el cerebro comienza a segregar hormonas que producen placer. Ese disfrute se incrementa cuando hay contacto físico, cuando se estimulan zonas erógenas y si además le sumamos el momento de intimidad y comunicación con nuestra pareja, nos quedamos con unos minutos muy placenteros.

Pero nos los perdemos porque estamos pensando en el orgasmo, que es explosivo y maravilloso sí, pero que al final es una respuesta electroquímica de nuestro cerebro, involuntaria y por tanto incontrolable. Esta obsesión por llegar a la meta nos hace perdernos sensaciones por el camino y además crear una ansiedad por controlar ese orgasmo; ellos para retrasarlo y ellas para adelantarlo. En esto es cierto que coinciden homosexuales y heterosexuales pero es en el segundo aspecto en el que difieren y que marca la diferencia para la eyaculación precoz.

Este segundo aspecto es la responsabilidad del orgasmo. La mujer quiere tener orgasmos, lógicamente, pero lo que quiere es que se los dé otra persona. Es decir, que quiere que su compañero le provoque una respuesta que ni siquiera ella puede controlar, no digamos una persona ajena. Así que el hombre se encuentra con que debe manejar su orgasmo y el de su pareja. Tremenda responsabilidad que crea ansiedad y que además es complicadísima e injusta.

Las relaciones entre homosexuales varones son distintas porque ninguno se responsabiliza directamente del placer del otro, así que cada uno está pendiente de su propio disfrute, por lo tanto no importa cuánto tarde en eyacular porque no influye en el orgasmo de su pareja.

En resumen, un cambio de mentalidad en el hombre y la mujer heterosexual resolvería casi todos los problemas de eyaculación precoz. Algo para reflexionar.

Fuente: El Diario de Caracas