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La Fauna Homosexual
por Víctor Medina | Revista Zero

 

Varios biólogos han estudiado el comportamiento de colonias de delfines rotadores, y han comprobado que ejemplares del mismo sexo, tanto machos como hembras, hacen alarde de arte amatorio bajo el mar, que pasa por la copula o la felación.

Un hermoso ejemplar de avestruz macho exhibe su plumaje como preludio a un apasionado cortejo. Corre hacia la pareja elegida, donde le dedica una danza alocada que incluye picotazos y salvajes embestidas. El pretendiente es otro joven avestruz macho que no parece rechazar la efusividad de su compañero.

Los anteriores son casos de comportamiento homosexual en la fauna pero, ¿son hechos aislados en una naturaleza dedicada a la reproducción y, por lo tanto, plenamente heterosexual? En ocasiones, la biología ha obviado de sus observaciones las muestras de homosexualidad en las especies animales o los han tratado como aberraciones o signos externos de instinto animal, nada relacionado con el placer. Sin embargo numerosos estudios han probado que si bien las especies mantienen relaciones heterosexuales que cumplen la función reproductora, también practican el sexo entre machos o hembras para "darse un gusto al cuerpo".

En el reino animal existe la poligamia, aunque también hay numerosos casos de parejas unidas de por vida. Bisexualidad, travestismo (animales que adoptan el comportamiento del sexo opuesto, pero no lo practican con los del suyo), el incesto homosexual de los zorros, el sometimiento de los albatros a sus congeneres, que alcanza incluso la violación... y en cuanto a practicas se puede desgranar todo un kamasutra animal, que incluye el uso de objetos a modo de dildos o manipulados (se han descubierto casos de primates que agujereaban hojas para "poseerlas"). En resumen, la naturaleza impone la reproducción, el sexo hetero, pero no impide, por ejemplo, que un pingüino macho compagine su condición de "fertilizante" con los frecuentes escarceos junto a compañeros del mismo genero.

El experto Bruce Bagemihl resumió diez años de observación y trabajos en el libro "Exhuberancia Biológica: homosexualidad animal y diversidad natural", que es un compendio que reune casi medio millar de especies a las que se ha documentado sus practicas homosexuales. Un comportamiento que abunda en la vida cotidiana de insectos, mamíferos, aves y animales acuáticos.

En el Parque Nacional de Sudáfrica se han documentado casos de ejemplares macho que adoptan el rol de hembra receptiva para disfrutar de las bondades de sus compañeros del mismo sexo. Y hay mas, algunas hembras de lagarto, que pueden reproducirse mediante partenogénesis (sin intervención de un macho), mantienen relaciones con otras lagartonas para estimular el trance.

Esta fauna tan desinhibida también se diferencia por la fidelidad. Existen parejas que nunca llegan a copular, "rollos de una noche", o por el contrario largos matrimonios. Se ha observado una especie de pájaro carpintero indio en relaciones macho/macho, pero no macho/hembra. Los gansos macho pueden formar parejas unidas durante años; los delfines botella, que solo se relacionan con las hembras para la reproducción, son más estables en sus relaciones con sus ejemplares del mismo sexo. Algunos biólogos sostienen que las parejas de cisnes macho tienen mas éxito que las "convencionales" a la hora de sacar adelante una familia. ¿Una prueba de la naturaleza a favor del derecho de adopción para los homosexuales?. Entre los primates y simios abundan las experiencias homosexuales.

La ciencia, por lo general en vanguardia de la humanidad y libre de condicionamientos, se ha mostrado con frecuencia reticente a admitir que los comportamientos homosexuales en el reino animal son intencionados. Sublimados por el síndrome del Arca de Noe o la idea que los animales son estúpidos y esclavos de los instintos, muchos biólogos solo entienden el sexo entre animales como actividad reproductora.

Según ellos, lo que parecen relaciones homosexuales son simples respuestas a otros estímulos, o impulsos como el de dominación y sometimiento, trueque por comida, alivio de tensiones o una forma de saludo. Otros aluden a la confusión de algunos ejemplares, que no distinguen entre un sexo y otro; incluso dicen que ciertas especies, con su comportamiento homosexual, intentan "poner celosas" a sus parejas heterosexuales. Cualquier excusa es buena antes de admitir como homosexuales o bisexuales a los animales.

Otras veces se han intentado ocultar las evidencias de los impulsos homosexuales en los animales, para impedir que la opinión publica piense que la homosexualidad es algo natural, y no una desviación propia de la mente desviada o perturbada. Así, se sabe que la Comisión de Mamíferos Marinos de Estados Unidos censuró un articulo que describía la actividad homosexual entre orcas. ¿Perderían nuestro respeto y admiración las ballenas asesinas al descubrirse su punto gay?

Por fortuna, algunos científicos han resistido estas corrientes de rechazo y han investigado para mostrar la homosexualidad animal. El mencionado Bruce Bagemihl se situó a la vanguardia de este grupo con su teoría de la Exhuberancia Biológica: asegura que, al contrario del concepto al uso, la Naturaleza no se centra en la reproducción de la especie, sino que deja lugar a la búsqueda del placer por el placer entre los animales. Según Bagemihl, la vida se abre a posibilidades infinitas, de una manera primitiva y futurista al mismo tiempo; el genero es caleidoscopio, las sexualidades multiples y las categorías macho-hembra se tornan fluidas y transmutables.

Al defender una amplia diversidad de relaciones en las especies animales, el estudio sobre la Exhuberancia Biológica se sitúa en la línea de los trabajos que Alfred Kinsey realizó en la década de 1950 sobre el comportamiento sexual del ser humano, en cuyas conclusiones se daba rango natural a la homosexualidad. Aunque la Fauna no es un reflejo de la Humanidad, y no puede hablarse estrictamente de especies "gays" o "lesbianas", si podemos referirnos a la Fauna Homosexual, un ecosistema que da toda una lección de convivencia a quien lo observa tal y como es. La manada trata por igual a sus miembros, no hay ningún sentimiento de rechazo contra los compañeros homosexuales. Como dice el zoólogo holandés Maarten Frankenhuis "para los animales es más fácil, solo tienen que escuchar a la Biblia de la naturaleza".

 

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